Los suplementos de ácidos grasos poliinsaturados (PUFA) que contienen omega-3 no aportan un beneficio claro respecto al placebo en niños con diagnóstico de trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH), aunque puedan haber producido un efecto modesto sobre la atención y los síntomas de hiperactividad en los niños con trastorno del desarrollo de la coordinación. Esta es una de las conclusiones de un estudio publicado recientemente en Revista de Neurología.
Los autores del trabajo proponen que las mujeres embarazadas deberían tomar dosis de 100-300 mg/día de ácido docosahexanoico (DHA), ya que en niños, los aportes de dosis altas de ácido eicosapentanoico (EPA) con respecto a DHA pueden llevar a un descenso de la tasa de crecimiento. Unas tasas entre DHA y ácido araquidónico (AA) del orden de 1,4 a 1 o de 2 a 1 son beneficiosas para el desarrollo visual y cognitivo en bebés con bajo peso al nacer y, probablemente, también en recién nacidos de peso normal.
Con respecto a las enfermedades mentales, la suplementación de EPA más DHA muestra una mayor eficacia que darlas por separado. Los ácidos grasos omega-3 posiblemente mejoran los síntomas psicóticos, depresivos y agresivos de los pacientes graves.
[Rev Neurol 2009]
Quintero J, Rodríguez-Quirós J, Correas-Lauffer J y Pérez-Templado J
Publicado en Revista de Neurología (neurologia.com)
jueves, 10 de diciembre de 2009
Modelos cognitivos en el trastorno por déficit de atención/hiperactividad
Modelos cognitivos en el trastorno por déficit de atención/hiperactividad
Revisión
[REV NEUROL 2009;49:587-593] PMID: 19921624 - Revisión - Fecha de publicación: 01/12/2009
J. Artigas-Pallarés
Introducción. El trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) es una entidad cuya identidad actualmente se sustenta, casi exclusivamente, en la concomitancia de un conjunto de síntomas que tienden a coincidir con una cierta homogeneidad en un elevado número de pacientes. Sin embargo, para avanzar en la consolidación de un modelo de TDAH, basado en el soporte genético, neurofuncional y cognitivo, se requiere una comprensión de los síntomas como resultado de un o unos déficit nucleares. Desarrollo. El presente trabajo revisa las propuestas más relevantes y recientes orientadas a la comprensión cognitiva del TDAH. Si bien actualmente está muy generalizada la aceptación de la implicación de las funciones ejecutivas, no existe unanimidad respecto a la exclusividad de éstas como factor único, ni en la posible interacción de las funciones ejecutivas con otros déficit cognitivos. Se describen las propuestas de déficit único: déficit en el control inhibitorio, regulación del estado y aversión a la demora; y los modelos de déficit múltiple: modelo cognitivo energético, modelo de Sonuga-Barke y modelos basados en la comorbilidad con la dislexia y con el autismo. Conclusiones. Los avances en la genética y en el funcionamiento neurológico están aportando datos muy valiosos que, sin duda, contribuirán a configurar el o los modelos cognitivos que subyacen en el TDAH. Por último, se apunta hacia una mayor comprensión del efecto de los fármacos. Más allá de la mejora sintomática, los fármacos inciden sobre los mecanismos cognitivos. De acuerdo con esta premisa, se está estudiando, con resultados muy prometedores, la indicación del metilfenidato en la dislexia y autismo comórbidos con TDAH.
Publicado en Revista de Neurología (neurologia.com)
Revisión
[REV NEUROL 2009;49:587-593] PMID: 19921624 - Revisión - Fecha de publicación: 01/12/2009
J. Artigas-Pallarés
Introducción. El trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) es una entidad cuya identidad actualmente se sustenta, casi exclusivamente, en la concomitancia de un conjunto de síntomas que tienden a coincidir con una cierta homogeneidad en un elevado número de pacientes. Sin embargo, para avanzar en la consolidación de un modelo de TDAH, basado en el soporte genético, neurofuncional y cognitivo, se requiere una comprensión de los síntomas como resultado de un o unos déficit nucleares. Desarrollo. El presente trabajo revisa las propuestas más relevantes y recientes orientadas a la comprensión cognitiva del TDAH. Si bien actualmente está muy generalizada la aceptación de la implicación de las funciones ejecutivas, no existe unanimidad respecto a la exclusividad de éstas como factor único, ni en la posible interacción de las funciones ejecutivas con otros déficit cognitivos. Se describen las propuestas de déficit único: déficit en el control inhibitorio, regulación del estado y aversión a la demora; y los modelos de déficit múltiple: modelo cognitivo energético, modelo de Sonuga-Barke y modelos basados en la comorbilidad con la dislexia y con el autismo. Conclusiones. Los avances en la genética y en el funcionamiento neurológico están aportando datos muy valiosos que, sin duda, contribuirán a configurar el o los modelos cognitivos que subyacen en el TDAH. Por último, se apunta hacia una mayor comprensión del efecto de los fármacos. Más allá de la mejora sintomática, los fármacos inciden sobre los mecanismos cognitivos. De acuerdo con esta premisa, se está estudiando, con resultados muy prometedores, la indicación del metilfenidato en la dislexia y autismo comórbidos con TDAH.
Publicado en Revista de Neurología (neurologia.com)
Problemas de escritura en niños con autismo
Los niños con autismo pueden tener una letra de peor calidad y mayor dificultad para formar letras en comparación con los niños sin autismo, según un estudio publicado en la revista Neurology.
El estudio incluyó a 28 niños de edades comprendidas entre 8 y 13 años, la mitad de los cuales tenían un trastorno del espectro autista. La otra mitad no presentaba ningún trastorno del desarrollo, ni psiquiátrico ni del cerebro. Todos los niños habían sido calificados dentro del rango normal para el razonamiento perceptivo en una prueba de coeficiente intelectual.
A los niños se les realizó una evaluación de la escritura, en la que se les pidió que escribiesen una frase. Se evaluó la legibilidad, la forma, la alineación, el tamaño y el espaciado entre las letras. La mitad de los niños con autismo obtuvieron menos del 80% del total de puntos posibles en la evaluación de escritura a mano, en comparación con sólo un niño en el grupo sin autismo.
Los resultados sugieren que las terapias dirigidas al desarrollo de las habilidades motoras pueden ayudar a mejorar la escritura en niños con autismo, lo cual es importante para el éxito en la escuela y para fomentar su autoestima.
[Neurology 2009]
Fuentes CT, Mostofsky SH y Bastian AJ
Publicado en Revista de Neurología (neurologia.com)
El estudio incluyó a 28 niños de edades comprendidas entre 8 y 13 años, la mitad de los cuales tenían un trastorno del espectro autista. La otra mitad no presentaba ningún trastorno del desarrollo, ni psiquiátrico ni del cerebro. Todos los niños habían sido calificados dentro del rango normal para el razonamiento perceptivo en una prueba de coeficiente intelectual.
A los niños se les realizó una evaluación de la escritura, en la que se les pidió que escribiesen una frase. Se evaluó la legibilidad, la forma, la alineación, el tamaño y el espaciado entre las letras. La mitad de los niños con autismo obtuvieron menos del 80% del total de puntos posibles en la evaluación de escritura a mano, en comparación con sólo un niño en el grupo sin autismo.
Los resultados sugieren que las terapias dirigidas al desarrollo de las habilidades motoras pueden ayudar a mejorar la escritura en niños con autismo, lo cual es importante para el éxito en la escuela y para fomentar su autoestima.
[Neurology 2009]
Fuentes CT, Mostofsky SH y Bastian AJ
Publicado en Revista de Neurología (neurologia.com)
jueves, 15 de octubre de 2009
Trastorno de aprendizaje procedimental: características neuropsicológicas
Original Castellano [REV NEUROL 2009;49:409-416] Fecha de publicación: 15/10/2009
N. Crespo-Eguílaz, J. Narbona
Objetivo. Definir las características neuropsicológicas nucleares del trastorno de aprendizaje procedimental (TAP), también conocido como trastorno de la coordinación motora o del aprendizaje no verbal. Pacientes y métodos. La muestra, formada por 209 pacientes (73% varones) de edades entre los 6 y 12 años y con un cociente intelectual > 80 (rango: 81-120), se clasifica, tras análisis cluster, en los siguientes grupos: TAP (n = 16), TAP con trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) (n = 37), TDAH combinado (n = 47), TDAH inatento (n = 23), trastorno específico del lenguaje (TEL) (n = 68) y TEL semántico-pragmático (n = 18). Además, se añaden dos grupos con leucomalacia periventricular (LPV), sin dificultades de aprendizaje (n = 8) y con TAP (n = 17), para realizar algunas comparaciones adicionales. Se utiliza un elenco de pruebas neuropsicológicas para evaluar: cociente intelectual verbal y manipulativo, atención, control de impulsividad, integración visuoespacial, memoria declarativa y procedimental, dimensiones lingüísticas formales y funcionales, lectoescritura y competencia social. Mediante comparaciones paramétricas, se prueban las diferencias y similitudes neurocognitivas entre los grupos. Resultados y conclusiones. El TAP implica un déficit en los automatismos motores, cognitivos y comunicativos requeridos en el aprendizaje escolar y en la interacción social, aunque no es un trastorno de la gama autista. Frecuentemente, asocia TDAH inatento. Se proponen unos criterios operativos para el diagnóstico de TAP. Nuestros resultados apoyan que su fisiopatología resida en una disfunción bilateral de las estructuras parietales posteriores. Las habilidades formales del lenguaje conservadas son la clave en los planes de intervención.
Publicado en Revista de Neurología (neurologia.com)
N. Crespo-Eguílaz, J. Narbona
Objetivo. Definir las características neuropsicológicas nucleares del trastorno de aprendizaje procedimental (TAP), también conocido como trastorno de la coordinación motora o del aprendizaje no verbal. Pacientes y métodos. La muestra, formada por 209 pacientes (73% varones) de edades entre los 6 y 12 años y con un cociente intelectual > 80 (rango: 81-120), se clasifica, tras análisis cluster, en los siguientes grupos: TAP (n = 16), TAP con trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) (n = 37), TDAH combinado (n = 47), TDAH inatento (n = 23), trastorno específico del lenguaje (TEL) (n = 68) y TEL semántico-pragmático (n = 18). Además, se añaden dos grupos con leucomalacia periventricular (LPV), sin dificultades de aprendizaje (n = 8) y con TAP (n = 17), para realizar algunas comparaciones adicionales. Se utiliza un elenco de pruebas neuropsicológicas para evaluar: cociente intelectual verbal y manipulativo, atención, control de impulsividad, integración visuoespacial, memoria declarativa y procedimental, dimensiones lingüísticas formales y funcionales, lectoescritura y competencia social. Mediante comparaciones paramétricas, se prueban las diferencias y similitudes neurocognitivas entre los grupos. Resultados y conclusiones. El TAP implica un déficit en los automatismos motores, cognitivos y comunicativos requeridos en el aprendizaje escolar y en la interacción social, aunque no es un trastorno de la gama autista. Frecuentemente, asocia TDAH inatento. Se proponen unos criterios operativos para el diagnóstico de TAP. Nuestros resultados apoyan que su fisiopatología resida en una disfunción bilateral de las estructuras parietales posteriores. Las habilidades formales del lenguaje conservadas son la clave en los planes de intervención.
Publicado en Revista de Neurología (neurologia.com)
martes, 1 de septiembre de 2009
Actualización en el tratamiento del trastorno por déficit de atención/hiperactividad
Revisión. Castellano [REV NEUROL 2009;49:257-264]- Fecha de publicación: 01/09/2009
M. Loro-López, J. Quintero, N. García-Campos, B. Jiménez-Gómez, F. Pando, P. Varela-Casal, J.A. Campos, J. Correas-Lauffer
Introducción. El trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos neuropsiquiátricos más frecuentes y mejor estudiados en la población infantil, y su relevancia aumenta al entender las interferencias que provoca sobre el desarrollo de quienes lo presentan.
Objetivo. Actualizar las bases conceptuales y las evidencias del tratamiento del TDAH bajo el enfoque multimodal, es decir, la combinación del tratamiento psicofarmacológico y psicológico según los casos.
Desarrollo. El TDAH debe entenderse como un proceso de larga evolución, por lo que se debe elaborar cuidadosamente su plan de tratamiento. Tiene que ser lo más completo posible y considerar la evidencia más reciente, las preferencias y preocupaciones de familiares y pacientes, y la psicoeducación.
Los psicoestimulantes han sido los fármacos más estudiados y usados en el tratamiento del TDAH, con unas tasas de respuesta del 65-85% de los pacientes. La atomoxetina, un inhibidor de la recaptación noradrenérgica, es otra alternativa para el tratamiento del TDAH recientemente aprobada por la Food and Drug Administration estadounidense y la Agencia Europea del Medicamento.
Conclusiones. La planificación del tratamiento y la decisión del fármaco que se debe utilizar tienen que individualizarse en cada paciente, atendiendo a los objetivos terapéuticos y, de manera relevante, ajustándose a la presencia de comorbilidades, muy frecuentes en este trastorno. En los pacientes no respondedores o resistentes a los tratamientos habituales, es más necesaria, si cabe, la evaluación minuciosa de la presencia de otros trastornos comórbidos que estén influyendo en la respuesta.
Publicado en Revista de Neurología (neurologia.com)
M. Loro-López, J. Quintero, N. García-Campos, B. Jiménez-Gómez, F. Pando, P. Varela-Casal, J.A. Campos, J. Correas-Lauffer
Introducción. El trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos neuropsiquiátricos más frecuentes y mejor estudiados en la población infantil, y su relevancia aumenta al entender las interferencias que provoca sobre el desarrollo de quienes lo presentan.
Objetivo. Actualizar las bases conceptuales y las evidencias del tratamiento del TDAH bajo el enfoque multimodal, es decir, la combinación del tratamiento psicofarmacológico y psicológico según los casos.
Desarrollo. El TDAH debe entenderse como un proceso de larga evolución, por lo que se debe elaborar cuidadosamente su plan de tratamiento. Tiene que ser lo más completo posible y considerar la evidencia más reciente, las preferencias y preocupaciones de familiares y pacientes, y la psicoeducación.
Los psicoestimulantes han sido los fármacos más estudiados y usados en el tratamiento del TDAH, con unas tasas de respuesta del 65-85% de los pacientes. La atomoxetina, un inhibidor de la recaptación noradrenérgica, es otra alternativa para el tratamiento del TDAH recientemente aprobada por la Food and Drug Administration estadounidense y la Agencia Europea del Medicamento.
Conclusiones. La planificación del tratamiento y la decisión del fármaco que se debe utilizar tienen que individualizarse en cada paciente, atendiendo a los objetivos terapéuticos y, de manera relevante, ajustándose a la presencia de comorbilidades, muy frecuentes en este trastorno. En los pacientes no respondedores o resistentes a los tratamientos habituales, es más necesaria, si cabe, la evaluación minuciosa de la presencia de otros trastornos comórbidos que estén influyendo en la respuesta.
Publicado en Revista de Neurología (neurologia.com)
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